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Te cuento mi historia. 

Es fácil caer en el intelectualismo y no compartir experiencias personales. Asimismo, es fácil caer en la falsa vulnerabilidad y compartir desde el Ego “mira mi experiencia, te voy a hablar sobre mí”.

Quiero hablarte desde mí, no necesariamente sobre mí.
La intención es inspirar, mostrar posibilidades pero desde luego que NO imites mi camino, ni el de nadie.
Sino que crees el tuyo con discernimiento y mirada crítica. Desde el cuestionamiento y conectada con tu sentir llevarte estas píldoras a tu propio terreno.

Este prefacio es para contarte esta historia personal sobre el coraje de forma tangible.

He vuelto a Sri Lank y podría contarte muchos motivos: el calorcito rico, surfear en bikini, practicar yoga a una temperatura más decente que la de Asturias ;), comunidad de amistad, la amabilidad infinita de los Sinhalese’s… también podría decirte lo que menos me gusta pero es que eso no es necesario. Si algún día vas, descubre por ti que hay ahí. (Spoiler; sacaré retiro a Sri Lanka para 2024 próximamente)

Te podría decir esto previo para adornar la realidad. A menudo enmascaramos nuestro verdadero motivo porque nos da vergüenza a ser juzgados si expresamos el real.

Me vuelvo por todas esas cosas claro, pero hay un factor que no he mencionado que es el detonante.

Es el detonante porque aunque esto no fructue yo tenia que volver por alguna razón que descubriré, sea esta misma o todas las que se vayan revelando en el camino.

He conocido a alguien y he decidido apostar. Apostar no solo por la
persona sino por lo que mi intuición, mi guía interno, mi experiencia me relata y me hace sentir.

Siento que esto es lo correcto, de hecho es la única opción.

Claro que puede que mi motivo principal por venir se diluya y se te dirija a otro lugar. O puede que sea de las mejores apuestas de mi vida.

Como siempre, eso el tiempo lo dirá. Realmente, esto no me concierne. No está en mi mano. Y lo que no está bajo nuestro control no tiene sentido alguno que nos preocupemos de ellos, como bien sabes.
Pero qué complicado no ocuparse de lo que no hay que ocuparse.

Mejor pongamos la energía en lo que sí está a nuestro alcance. Cuando eso ocurre las cosas florecen de otro modo y la capacidad de aceptación se asienta de forma más orgánica y natural.

¿Qué más podrías haber hecho si has hecho todo lo que depende de ti?

No es mucho realmente, pero si te ocupas de eso ya te estás ocupando de todo.

Tendemos a ocuparnos de lo que no nos concierne y a desocuparnos de lo que sí.
Quizás nuestra mente nos engaña y nuestro miedo a la incertidumbre está escondido tras ese take de “lo tengo bajo control”

No tengo nada bajo control.
No tengo ni pajorela idea de qué va a ocurrir.
Eso es lo que me emociona.

La emoción es el movimiento que nos lleva a la acción. A no quedarnos pasivos o congelados ante la vida. A comprender su impermanencia y fluir con esta.

Sabiendo que no puedo controlar se que me inclino a cultivar el coraje a través de mis acciones. A decirle Sí a la vida, a confiar y a Vivir 

Esto nadie te lo puede enseñar. (Si te dicen eso tal vez es un buen momento para irte de ese lugar)
Solo lo puedes aprender tú. A través de la escucha, de la práctica de SER tú. 

Nos vemos pronto, para seguir escuchándonos.

Os quiero tribu, de verdad que siento mucho amor y agradecimiento. Espero que te llegue. Este abrazo desde a colombo recién aterrizada.

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