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Al final como al principio, como siempre has estado, sólo.
Lo que sucede es que rara vez nos damos cuenta de que a pesar de ser animales sociales, de «necesitar» relacionarnos nuestro fin último es y será la soledad; algunas veces buscada, otras no deseada.
Es una sensación pésima sino se sabe disfrutar y digerir, lo cual suele ocurrir cuando no lo has buscado, cuando te toca experimentar la soledad en todos los ámbitos.
No me refiero a una soledad de pareja, sino de absolutamente todo, cuando tus lazos no se unen a nada ni a nadie, porque sencillamente eres tú, un ser único, irremplazable e intercambiable.

En cambio se puede convertir en una sensación agradable e incluso plena de felicidad si sabes comprenderte, mimarte y quererte solamente tú; aunque también cabe la posibilidad de que te mimes en exceso cayendo en un egoísmo tan profundo que
te conviertas en la parte horrible de éste, un ser ególatra, narcisista, egocéntrico o como se quiera denominar. Claro que los seres así se benefician de no ser dañados por la coraza que les cubre pero al mismo tiempo carecen de sentimientos tan profundos como el Amar o ser Amado, ya que tal vez alguien les ame pero ellos no serán capaces de comprenderlo de ningún modo.

Ya hablaba en un post anterior Matar el Amor! del Amor como concepto junto a la felicidad y su relevancia en las relaciones de amor y amistad, y reflexioné aunque no de manera suficientemente profunda, sobre el hecho de que para conocer lo qué es la felicidad «compartida» primero se ha de investigar en uno mismo, indagar dentro de su mente, abrir las puertas que le hacen llegar a ser feliz por sí mismo.

El tema que planteo en mi mente no es la felicidad, no es el amor, no son las relaciones sociales, sino todo lo opuesto -La Soledad- , pero no tal como ya hablé alguna vez de ella sino de una soledad de Sólo, sólo en el mundo, con el mundo, contra el mundo.

En este punto de inflexión, ¿qué es lo que motiva a una persona a seguir hacia adelante, a continuar, a crecer? Su Ego.
¡Que digno el Ego y que traicionero!, por ello es tan excitante y peligroso.
Nuestro valor como ser humano, como persona, como ente no podemos dejarlo en manos de juicios ajenos y externos, sino que su principal motor ha de ser su propia consciencia e inteligencia (llamando así a la razón); y una vez nos creamos que somos valiosos, entonces y sólo entonces, no tendremos la necesidad de darle valor porque formará parte intrínseca del yo, como respirar sin necesidad de que falte el aliento para hacerlo sino de forma inconsciente e «innata».

Abro las puertas de mi cuerpo y mi ego me espera sentado, sonriente, feliz. Hacía tiempo que no lo veía, lo creía de viaje pero ya está de vuelta. Tiemblo, temo fracasar, dejando sobrepasar a mi ego mi propio yo; que acabe convirtiéndose en una enfermedad eliminando todo lo que queda de mí, cuando tan solo se escucha una sola voz que poco a poco va proyectando y haciendo crecer una imagen que nos acaba eclipsando y encerrando entre eslabones de soledad…
 El ego muerde las entrañas y ciega el corazón. El Ego me ayuda a sobrevivir.

Ego, soledad, amor, vida. No es contradicción sino realidad. Se trata de vivir, se trata de sonreír y se trata de continuar…deseo continuar creciendo, amando, logrando plenitud.
Ni siquiera del Ego dependerá.


Soledad no desesperes tenemos toda la vida para nosotros.

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