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Desde el trópico la navidad la he vivido siempre diferente.
No es casualidad que mi hogar base se ubique a kilómetros de mi familia; tampoco lo es, que elija conscientemente no pasar la navidad con lo que llamamos familia (la que te ha tocado), no la he elegida.
He de admitir que de niña me encantaba la navidad, como a muchos de nosotros; pero un día me pregunté qué significaba todo esto y no encontré ninguna respuesta convincente. Al cabo de los años, ya no me hacía mucha ilusión ya que no comprendía el significado y en casa por un lado era hermoso pero por otro generaba mucha tensión por cosas que vistas en perspectiva eran absolutas nimiedades convertidas en grandes problemas que desencadenan guerras. Esa tensión, que a veces acababa en violencia, para mí no podía ser compensada con ningún regalo material, ni siquiera con la conexión familiar que quedaba magullada por los altibajos emocionales de un ambiente familiar inestable e inseguro.
Hay un trabajo interno que es el de decidir qué prisma quiere ver una misma de las cosas; con esto decidí que la navidad no es una cosa u otra, sino que tiene una hermosa simbología y que tengo la suerte de escoger dónde y cómo celebrarla. Con lo que he sentido pertinente escribiéndote desde Sri Lanka, compartirte una forma de interpretar la venida de los Reyes Magos. Vengo tarde, o no. Esto servirá para tus próximas navidades también.
Imaginemos a los Reyes Magos como símbolos vivos de la diversidad humana, encarnando valores cristianos universales mientras representan diferentes regiones del mundo. Cada Rey Mago se convierte en un faro de virtudes que trascienden fronteras geográficas, uniendo a la humanidad en un acto simbólico de adoración y respeto mutuo.
Melchor de Occidente: Melchor, el rey de Occidente, simboliza la generosidad y la humildad. Ofrece oro, no solo como un tesoro material, sino como un regalo que representa la riqueza del corazón y la generosidad desinteresada. Su mensaje es que la verdadera riqueza reside en compartir con los demás, independientemente de las diferencias culturales.

 

Gaspar de Oriente: Gaspar, el rey de Oriente, personifica la sabiduría y la búsqueda del conocimiento. Al llevar incienso, un regalo asociado con la espiritualidad y la comunión, destaca la importancia de la búsqueda interior y la conexión con lo divino. Su mensaje es que la verdadera sabiduría proviene de la búsqueda constante de la verdad y la comprensión.

 

Baltasar de África: Baltasar, el rey de África, representa la fe y la perseverancia. Ofrece mirra, un regalo asociado con la curación y la preservación. Este regalo simboliza la fe en la capacidad de sanar y transformar, incluso en medio de desafíos. Su mensaje es que la verdadera fe es un faro de esperanza que guía incluso en los tiempos difíciles.

Esta interpretación creativa resalta cómo los valores cristianos de generosidad, sabiduría y fe pueden unir a personas de todas las culturas y continentes. Los Reyes Magos, al representar Oriente, África y Occidente, se convierten en mensajeros de unidad y comprensión, mostrando que los valores compartidos pueden iluminar el camino hacia un mundo más armonioso y solidario.
Podemos ver que estas cualidades aparecen en todas las culturas, filosofías y religiones, recordándonos una y otra vez que todos somos lo mismo, aún conviviendo con diferentes niveles de consciencia, la búsqueda de la paz es algo Genuino al Ser Humano.
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