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La semana pasada se llenó el buzón de entrada de vuestras contestaciones, eso me llena de entusiasmo y motivación. Saber qué os inquieta me ayuda a acercarme aún más a cada una de las personas que me leéis.
He seleccionado una de las respuestas para hablaros de los Innegociables y estándares.
Adelanto que no pretendo ser psicóloga del amor ni muchísimo menos, sino más bien compartir desde la filosofía y experiencia personal información valiosa.

 

Me llamo X, te llevo siguiendo desde que hiciste el challenge de meditación en septiembre y me encanta leer tus cartas y escuchar tus podcast, porque me da mucha paz leer tus mensajes sobre la vida, ya que con pocas personas se puede hablar de lo que verdaderamente importa, la vida, y la forma de afrontarla, sentirse en ella y cómo seguimos adelante 

 

Y bueno a parte de darte las gracias por hacerme estar presente y estar consciente cada día, o cada semana, me gustaría que escribieras una carta sobre esos innegociables y límites sobre las relaciones con los demás.

 

Yo en mi caso acabo de irme a vivir con mi pareja de hace 3 años y es la primera vez que me he ido a vivir con ninguna pareja antes. No sé si es porque yo desde el principio de la relación he estado haciendo un trabajo personal y me estoy dando cuenta de que hay cosas que no me encajan, no sé dónde están esos límites, me es difícil discernir en el momento que es importante y que quiero permitir y vivir con ello.

 

Me cuesta tener paciencia y cian perspectiva saber si quiero permitir ciertas cosas o no. Porque al final estoy en duda de entre tener paciencia y que nos vayamos acoplando el uno al otro o no tolerar ciertas cosas y yo sé que todo esto me viene del miedo a perderme, ya que estuve en una relación súper tóxica de la que me sigo sintiendo culpable conmigo misma de cómo actúe y cómo me perdí en lo que la otra persona quería.

 

Gracias otra vez por todo lo que haces y transmites, a pesar de que no nos conozcamos siento una conexión especial que me da fuerza y confianza a contarte estas cosas, me transmites tranquilidad 

Gracias  

Un beso

El número de concesiones que hacemos habitualmente nos dará la medida exacta del grado del que nos hemos apartado de nosotros mismos. 

Esta distancia, a su vez, nos dará la medida de nuestra infelicidad esencial.

 

Este párrafo anterior lo saqué de algún escrito de Mónica Cavallé, y no puede ser más pertinente.

Vuelvo a parafrasearlo con otras palabras: lo que concedemos sin criterio propio, desde lugares como la complacencia insana, el miedo a perder al otro, la necesidad de ser vista, por poner algunos ejemplo; en su misma medida que lo ofrecemos, nos alejará de quiénes somos verdaderamente. Y ese alejamiento de quién soy, de pertenecerme, de estar en mí, es proporcional a la infelicidad y malestar que sentiré.

 

Observa las relaciones que funcionan, donde hay respeto, crecimiento, confianza y compromiso. Lo que tienen en común es que en una relación de amor puedes hacer sacrificios, sacrificas tus deseos y gustos y es parte de la relación, por supuesto, pero no pueden ser que estos sacrificios o renuncias impliquen pérdida de respeto, dignidad, de tus propias ambiciones, de tu “autenticidad” o cualquier tipo de abuso en el plano físico o mental.

 

Una de las mayores fuentes de desasosiego y malestar proviene de vivir enfocado en lo que será o podría ser. En la potencialidad.

Sobre todo, cuando depende de otros, es decir, en la potencialidad de que esta persona haga “x”, o se convierta en “Y” como condición para que ese vínculo mejore, o funcione.

O de que esta otra haga “eso” para que mi trabajo me satisfaga más.

O de aquella para que esta amistad se sienta mejor.

 

Por otro lado, también en algunos yace la creencia de que el amor se da cuando me sacrifico por la otra persona, entonces, me encuentro con la creencia de que la otra persona me ama cuando se sacrifica por mí.

Inconscientemente elaboramos la idea de que el amor es una estado de SACRIFICIO.

Si yo no me respeto a mí misma, no respeto mi integridad, no me comprometo con la tarea más vital: la de ser yo misma, ¿cómo voy a respetar la integridad y autonomía de los demás?

Aunque diga que los amo, no voy a poder amarlos de una forma sabia.

 

No es un amor sabio si he construido un yo superficial/idea, un personaje dador, amoroso -no amor genuino-, entregado, sacrificado. No es un amor sabio si desconozco cuál es mi filosofía de vida, mis proyectos, el estilo de vida que llevo y que me hace feliz, qué detalles son los que conforman mi cotidianidad…porque si no me conozco me amoldaré a la otra persona sólo para ser amada, en vez de conocer mis innegociables y mis estándares y de ahí relacionarme siendo Vista y viendo al otro/a.

 

Esto, además, podría revelar un patrón muy profundo, en forma de bloqueo del AMOR.

 

Hay una maravillosa “doctora del amor”, psicoterapeuta y escritora que me gusta mucho escuchar y leer, Esther Perel, es una maestra de las conversaciones incómodas y de las relaciones de pareja; en una de sus charlas resume estos puntos de una manera sencilla:

 

  1. Si quieres cambiar al otro, cámbiate a ti.
  2. Comprender el baile de los opuestos: La necesidad de conexión y la necesidad de sentirte libre: pertenecer y al mismo tiempo SER, crecer. Tener una base y sentir que vuelas, es decir estabilidad Vs cambio: necesitas organización pero si hay mucho control…se bloquea el cambio, hay rigidez; seguridad y aventura, compromiso y libertad. Tantas polaridades donde hay que encontrar la armonía.
  3. COMUNICACIÓN
Según Esther Perel, la clave no radica en reducir las expectativas, sino en diversificarlas. Perel sostiene que no debemos exigir a una persona lo que debería proveernos toda una comunidad, antiguamente una tribu. Explica cómo solemos esperar que nuestrxs compañerxs sean simultáneamente nuestros amantes ideales, tengan el mismo nivel intelectual, confidentes, co-padres y mejores amigos. Esta sobrecarga de expectativas sobre una sola persona no solo es abrumadora, sino también una fuente significativa de estrés. Quién elijamos para compartir nuestro futuro solo puede desempeñar un número limitado de roles.
Perel sugiere que más allá de enfocarnos en características superficiales como altura, color de cabello o profesión, debemos priorizar nuestras necesidades emocionales en una relación. Estas incluyen encontrar a alguien que nos haga sentir validados y escuchados, que comprenda nuestras tensiones y desafíos, que tenga empatía por nuestras experiencias y nos brinde el espacio necesario. En lugar de establecer estándares externos, es más valioso reflexionar sobre lo que verdaderamente necesitamos de nuestra pareja para sentirnos seguros y optimistas respecto a un futuro compartido.
Los innegociables y estándares has de buscarlos en ti, no hay nadie que te pueda decir cuáles son más que tú; sin embargo, me atrevo a decir que no olvides que hay algunos que deben estar en tu actual relación o en cualquier futura: sentirse en Paz, en conexión, con compromiso y compatibilidad.

 

En otra nota te dejo al sabio Nisargadatta resonando, porque la llave que abre la puerta es la del discernimiento, aceptar lo que es y sentir si hay que quedarse o marcharse.

 

“La esencia de la sabiduría es la total aceptación del momento presente, la armonia con las cosas en el modo en el que suceden. Un sabio lo quiere que las cosas sean distintas de cómo son; sabe que considerando todos los factores las cosas son inevitables. Es amigo de lo inevitable y, por lo tanto, no sufre. Puede que conozca el dolor, pero éste no lo alterará. Si puede, hará lo necesario para restablecer el equilibrio perdido, o dejará que las cosas sigan su curso”. (nisargadatta I am that)

Con amor.

Nita

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